1891: El Ocaso del Poder Presidencial
La Guerra Civil de 1891 instala el Régimen Parlamentario. Aunque la Constitución no cambió, en la práctica el Congreso dominó al Presidente, generando una crónica inestabilidad política.
El principal mecanismo de control del Congreso era la "rotativa ministerial": mediante la interpelación y la censura a los ministros, forzaban cambios constantes de gabinete, lo que paralizaba cualquier iniciativa a largo plazo del Ejecutivo. Esto convirtió la política en un juego de alianzas frágiles entre la élite, desconectado de las necesidades del país.